viernes, 3 de enero de 2014

Requisitos: Cartilla liberada

3 de enero de 2014
Por: Daniel Uicab Alonzo

Hasta hace unos 20 años, la Cartilla del Servicio Militar Nacional (SMN) liberada era un requisito indispensable para realizar varios trámites, entre ellos, viajar al extranjero, conseguir empleo, registrar título y cédula profesional o casarse por el civil.

Creada en 1938 y promulgada en 1940, la Ley del Servicio Militar Nacional declaró “obligatorio y de orden público el servicio de las armas para todos los mexicanos” (varones); en 1942 entró en vigor y la primera generación de conscriptos la integraron los nacidos en 1924.

En los años 60 y 70, era común ver los domingos a cientos de jóvenes uniformados de caqui, botas  y cuartelera acudir a “marchar” para obtener la liberación de la Cartilla, que luego se exhibía como timbre de orgullo.

En instalaciones militares y navales recibían acondicionamiento físico, instrucción de orden cerrado, ética y legislación militar, y manejo de armamento reglamentario. Se juraba Bandera el 5 de Mayo. Todos acudían impecables ese día, y también el de la liberación.

Todos los jóvenes que liberaban sus cartillas integraban (como hasta ahora) las reservas del Ejército y la Marina. La Armada incluso llegó a tener Compañías del SMN integradas por voluntarios, que acudían a las sesiones de instrucción portando uniformes y sus grados honoríficos. Muchos optaron por darse de alta.

Los primeros conscriptos sí cumplían con el programa del SMN 

Sin duda, el SMN –que desde 1980 se realiza los sábados– ha perdido su esencia: ahora básicamente se trata de servicio social, el adiestramiento con armas pasó a segundo plano. Los conscriptos portan playera blanca, pantalón de mezclilla y gorra con las abreviaturas SMN. Además, gran número de jóvenes que llegan a los 18 años no cumple con el servicio gracias a que en el sorteo obtienen bola negra que los deja “en reserva”.

Quizás por eso la Sedena convoca ahora a obtener la liberación de la cartilla en tres meses en sus cuarteles (de lunes a sábado), otorgando a los interesados 130 pesos semanales. Consideramos que esta medida busca motivar a los jóvenes a abrazar la carrera de las armas, y servirá al Ejército como un primer filtro para seleccionar a quienes tengan aptitud y vocación para la milicia.

De hecho, la Ley del SMN también establece otra forma de liberación: servir en el Ejército o la Marina un año en filas. Hubo muchos que con esta intención ingresamos a las Fuerzas Armadas… y  nos quedamos toda una vida.

¡Feliz año 2014!

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Anexo "1"

Pasaporte para lo prohibido

Cuando somos adolescentes corremos prisa por llegar a la mayoría de edad. Lo que ahora es una urgencia por obtener la credencial del IFE, que demuestra que ya somos ciudadanos, antes lo era con la Cartilla del Servicio Militar Nacional.

Para los jóvenes de mi generación, tener la Cartilla era como poseer un pasaporte para lo ‘prohibido’ de aquel entonces: entrar al billar, a la cantina, al cine de ‘ficheras’ o… al burlesque. Sentirnos hombres, pues.

–¿Ya tienes cartilla, chamaco? –preguntaban quienes franqueaban la entrada a esos lugares.

Confieso que nunca necesité de mi Cartilla. Me bastó con la credencial de la Armada, como hasta la fecha.

Recuerdo que todo el trámite para obtener la Cartilla lo hicieron por mí en la Escuela de Grumetes de la Armada, en Veracruz. Todos éramos anticipados, pues teníamos entre 16 y 17 años.


Un día nos llamaron a cada  uno, firmamos el documento, estampamos la huella y nunca más volví a verla sino hasta 1994 cuando, comisionado en la Secretaría de Marina, la solicité y me la entregaron liberada… habían pasado 21 años desde que llegué “solo un año para liberarla”.

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Nota: Publicado el 3 de enero de 20114 en mi columna Acaecimientos, en el periódico Milenio Novedades, y en la página SIPSE.com 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Hace falta otro Gallardo

Por: Daniel A. Uicab Alonzo

Acotar el fuero militar demandan varios sectores del país. Legisladores dicen que una reforma al Código de Justicia Militar supone una manifiesta voluntad del Gobierno en su responsabilidad por el respeto, defensa y garantía de los derechos humanos, y el acatamiento a las obligaciones internacionales contraídas por el Estado Mexicano.

No es de ahora. Desde la creación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en 1990, se ha intentado penetrar esta cultura hasta las instituciones castrenses para reprimir los abusos de  militares, y más ahora que marinos y soldados han salido de sus cuarteles para sumarse a la lucha contra la delincuencia organizada.

En esta coyuntura, muchas voces exigen el retiro de las tropas de las calles arguyendo la inconstitucionalidad de involucrarlos en la lucha contra la delincuencia, pero ignoran, o pretenden ignorar, que las Fuerzas Armadas actúan para garantizar la seguridad interior y la defensa exterior del país, además de apoyar a la población civil en casos y zonas de desastre.

Recientemente, Human Rights Watch denunció la existencia de unos cinco mil casos de abusos cometidos por personal castrense y, esgrimiendo esta cifra, exige a la Suprema Corte de Justicia acotar el fuero y con ello llevar a juicios civiles a militares que cometan delitos de ese orden, algo que ya existe en el Código castrense. En eso están los ministros.

Sin embargo, poco se habla de un Ombudsman para las Fuerzas Armadas, porque también existen abusos al interior de las instituciones militares. Quien se atrevió a proponer esta figura, el general José Francisco Gallardo, fue encarcelado en 1993 acusado de delitos como malversación, destrucción de lo perteneciente al Ejército y enriquecimiento ilícito.

Gallardo fue liberado ocho años después, y en 2009 se postuló para dirigir la CNDH.

Hace falta otro Gallardo, o el mismo, para impulsar la creación del Ombudsman militar en paralelo a las reformas para acotar el fuero que tanto escozor causa a los civiles.

Nota: Publicado el 10 de agosto de 2012 en mi columna Acaecimientos, en el periódico Milenio Novedades, y en la página SIPSE.com 

El uniforme ¿uniforma?

Por: Daniel A. Uicab Alonzo

La semana pasada desapareció oficialmente la Agencia Federal de Investigación (AFI) para dar paso a la Policía Federal Ministerial, con la presentación de un nuevo uniforme: camisa azul marino y pantalón caqui. Con este cambio, se dijo, quiere darse un nuevo rostro a ese ente de la PGR, pero, ¿acaso el uniforme por sí solo puede uniformar?

Alex Grijelmo ("La seducción de las palabras") dice que una palabra posee dos valores: el primero, personal del individuo y  ligado a su propia vida; y el segundo se inserta en aquél pero alcanza a toda la colectividad.  Así, uniforme nos hace evocar al soldado, al policía, al bombero; pero también el uniforme debe uniformar criterios, actuaciones, objetivos comunes.


 Nuevo escudo y uniforme de la Policía Federal Ministerial. (Agencia Notimex)
La importancia del uniforme es tal que, por ejemplo, la Policía de Caminos siente que perdió su identidad cuando les quitaron el verde y caqui para vestirlos de azul marino. Aduanas perdió también algo de su impronta cuando retiraron a sus veteranos elementos que fueron sustituidos por jóvenes uniformados en dos tonos de azul.

En la Marina, no pocos almirantes se resistieron a portar un uniforme gris de dos tonos que a mediados de los 90 suplió al caqui, tradicional de muchas fuerzas armadas, y que ahora ha retornado con el actual Secretario de Marina.

El Libro de Políticas de la Armada dice que el uniforme identifica a sus miembros y refleja el orgullo de su profesión, inspira confianza dentro y fuera de la institución, por lo tanto, lo visten como un estándar visible de la excelencia y como un reflejo de la organización a la que pertenecen. Es la doctrina naval la que los uniforma.

Aunque el hábito no hace al monje, lo deseable es que el cambio de uniforme transforme a la Policía Federal Ministerial en un cuerpo de élite. Como dice Juan José Arreola en su Bestiario: "La cebra toma en serio su vistosa apariencia, y al saberse rayada se entigrece".

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La Agencia Federal de Investigación (AFI) se creó por decreto del Ejecutivos, en el gobierno de Fox, el 1° de noviembre de 2001. Fue creada como proyecto de Carlos Paredes Leyva, para dar paso a una policía investigadora basada en métodos y procedimientos específicos y bajo un perfil profesional que garantizara eficiencia y eficacia en el combate a las estructuras delincuenciales, según se dijo entonces.-Nota del Editor.

Nota: Publicado el 4 de agosto de 2012 en mi columna Acaecimientos, en el periódico Milenio Novedades, y en la página SIPSE.com 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Una oportunidad para los ninis


Por: Daniel A. Uicab Alonzo

No logro entender la existencia de los jóvenes que ni estudian ni trabajan, llamados "ninis". Somos de una generación forjada en la cultura del esfuerzo, en una época donde desde niños aprendimos la importancia del trabajo y valoramos el potencial del estudio. No pocas veces en la pobreza se abren buenas oportunidades.

Es fácil culpar a las instituciones de la falta de oportunidades para la juventud, pero cada cual debe buscar esas oportunidades, tocar puertas hasta encontrar lo que se busca. Hace unos días se dio a conocer que la UNAM rechazó a más de 60,000 aspirantes, y un investigador de la UAM aseguró que un buen contingente de ellos será parte de los llamados ninis.

Ceremonia de Graduación en el Centro de Capacitación
de la Armada de México, en julio de 2012. (semar.gob,.mx)
Bueno, hace tres o cuatro décadas también había muchos jóvenes que dejaban truncos sus sueños de ser profesionistas; bien porque fueron rechazados o porque eran de familias donde la prioridad era la alimentación, pero no se convirtieron en ninis. Ahora mismo hay muchos jóvenes que estudian y trabajan para contribuir al gasto familiar, y madres solteras que con esfuerzo sacan adelante a sus hijos.

Pero hay una buena opción para estos muchachos que ni estudian ni trabajan: las escuelas militares. Muchos han encontrado en esos planteles del Ejército y la Armada una forma de vida, una carrera de éxito y futuro promisorio.

También quienes han concluido una carrera y no encuentran empleo pueden tener una oportunidad de labrarse un mejor porvenir formando parte de esos institutos en donde se ofrece una gama de carreras, oficios y especialidades.

Precisamente es en el Ejército y en la Marina donde mejor se puede ejemplificar esa cultura del esfuerzo, porque hay una vinculación estrecha entre educación continua y desarrollo profesional.

Aquí están los links para quienes deseen conocer más y no seguir formando parte de la legión de "ninis": http://www.sedena.gob.mx y http://semar.gob.mx.

NOTA: Publicado en mi columna Acaecimientos, en el periódico Milenio Novedades y en la página web SIPSE.com, el 25 de julio de 2012.

domingo, 12 de agosto de 2012

La cuarta estrella

Por Daniel A. Uicab Alonzo

El general de división en retiro Tomás Ángeles Dauahare, arraigado desde hace más de dos meses por presuntos nexos con la delincuencia organizada, considera que la persecución en su contra es para eliminarlo de la sucesión en la Sedena. Ha descartado que vaya a ser el sucesor de Guillermo Galván, aunque se le mencionaba como gente cercana a Enrique Peña Nieto.

Y no es que un retirado sea inelegible para ser secretario en las Fuerzas Armadas. Luis Echeverría reincorporó al almirante Luis M. Bravo Carrera, en 1970, para encabezar a la Marina. Tampoco es obligatorio tener el más alto rango, ya que Vicente Fox designó al vicealmirante Marco Antonio Peyrot como titular de la Semar, aunque al tomar posesión lo ascendió a Almirante y le impuso las cuatro estrellas que distinguen a los almirantes y generales secretarios.

Las acusaciones contra Ángeles (ninguna comprobada hasta ahora) han ido desde lo inverosímil hasta lo ridículo. Un ejemplo es el señalamiento de que fomentaba el narcomenudeo cuando dirigía el Colegio Militar en la década de los noventa, lo que han desmentido categóricamente el propio militar y la Sedena.

Y es que sólo a un civil se le puede ocurrir que en un plantel militar, y mucho menos en el Colegio Militar o en la Escuela Naval, se pueda dar una situación de esa naturaleza.

El general Ángeles ha dicho que le  hace sombra a sus pares en el activo (todos estuvieron bajo sus órdenes cuando fue subsecretario), esos sí, aspirantes a la cuarta estrella que se otorga al secretario de la Defensa.  ¿Será por eso?

Punteros
En la encuesta de Javier Ibarrola (fuerzas-armadas.com) siguen como punteros para encabezar el Ejército y la Marina el general  Luis Arturo Oliver Cen y el almirante José Santiago Valdez Álvarez, ambos jefes de Estado Mayor de sus respectivas secretarías.
Nota: Publicado el 20 de Julio de 2012 en mi columna Acaecimientos, en Milenio Novedades que se edita en Mérica, Yuc, y en la página web SIPSE.com.