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viernes, 16 de marzo de 2018

Servicio Militar, clasificación "C"


Creada en 1938 y promulgada en 1940, la Ley del SMN declaró “obligatorio y de orden público el servicio de las armas para todos los mexicanos”. 


Personal del SMN de la Armada, en la Secretaría de Marina.(Semar.gob.mx)

Por: Daniel Uicab Alonzo
Seguramente el presidente Peña Nieto (como la gran mayoría de los políticos y sus hijos) no cumplió con el Servicio Militar Nacional (SMN) obligatorio; o quizás les tocó “bola negra” (la metáfora está implícita). Quizás por eso envió a la Cámara de Diputados una reforma a la Ley de la materia para prohibir que menores de 18 años puedan realizarlo por anticipado.

Argumenta Peña en su iniciativa, que sin duda aprobará el Congreso de la Unión, que se busca que el Estado cumpla con el principio de interés superior de la niñez, a fin de garantizar de manera plena sus derechos y cumplir con las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño (CRC).

Creada en 1938 y promulgada en 1940, la Ley del SMN declaró “obligatorio y de orden público el servicio de las armas para todos los mexicanos” (varones); en 1942 entró en vigencia y la primera generación de conscriptos la integraron los nacidos en 1924. Desde entonces, cada año miles de jóvenes que cumplieron los 18 años de edad el año anterior y que integran la Clase, así como los anticipados (mayores de 16 años y menores de 18) y los remisos (quienes no cumplieron el servicio en su año) acuden a cumplir esta obligación en las unidades militares, previo sorteo: los que obtienen bola negra quedan a disponibilidad.

A los conscriptos se les imparte acondicionamiento físico, defensa personal y clases de derechos humanos y civismo; se les inculcan valores como lealtad y espíritu de cuerpo y amor a los símbolos patrios, que ayudan a reafirmar sus valores ciudadanos. Además, llevan al cabo actividades de labor social, principalmente en escuelas. Cumplir esta obligación era satisfactorio y exhibir la hoja de liberación era un timbre de orgullo.

Conscriptos en instrucción militar en el Ejército. (Notimex)
¿Es esto malo para los adolescentes? Por el contrario, en estos tiempos en que la responsabilidad, la disciplina, el respeto y otros valores han sido relegados a segundo término, las fuerzas armadas son un gran apoyo para formar gente de bien. De hecho, no pocos se enrolan en la milicia al concluir su Servicio Militar, pues les ofrece una gama de oportunidades tanto de estudio como de trabajo.

Tras la aprobación de la iniciativa, ¿qué sigue?, ¿aumentar la edad para el ingreso a planteles militares y navales? Porque, si de proteger el derecho de niños y adolescentes se trata, entonces la doctrina castrense será más difícil de aplicar en el Ejército y la Armada. ¿Analizará los pros y contras de la iniciativa la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara baja?

Anexo “1”

De mezclilla y sin instrucción


Debemos reconocer que el Servicio Militar Nacional ha perdido su esencia, básicamente se trata de servicio social, ya que el adiestramiento con armas pasó a segundo plano. Los conscriptos portan playera blanca, pantalón de mezclilla y gorra con las letras SMN. Además, gran número de jóvenes que llega a los 18 años no cumple con el servicio gracias a que en el sorteo obtienen bola negra que los deja “en reserva”.

Desde años recientes, la Sedena convoca a obtener la liberación de la cartilla en tres meses en sus cuarteles (la permanencia es de lunes a sábado), convocatoria a la que se han sumado jovencitas que realizan el servicio militar de forma voluntaria.

Esta medida busca motivar a los jóvenes a abrazar la carrera de las armas, y sirve al Ejército como primer filtro para seleccionar a quienes tengan aptitud y vocación. De hecho, la Ley del SMN establece que la liberación se puede lograr sirviendo en el Ejército o la Marina un año. Hubo muchos que con esta intención ingresamos a las Fuerzas Armadas… y  nos quedamos toda una vida…
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Publicado en Milenio Novedades, Novedades de Quintana Roo y Novedades de Chetumal.

viernes, 3 de enero de 2014

Requisitos: Cartilla liberada

3 de enero de 2014
Por: Daniel Uicab Alonzo

Hasta hace unos 20 años, la Cartilla del Servicio Militar Nacional (SMN) liberada era un requisito indispensable para realizar varios trámites, entre ellos, viajar al extranjero, conseguir empleo, registrar título y cédula profesional o casarse por el civil.

Creada en 1938 y promulgada en 1940, la Ley del Servicio Militar Nacional declaró “obligatorio y de orden público el servicio de las armas para todos los mexicanos” (varones); en 1942 entró en vigor y la primera generación de conscriptos la integraron los nacidos en 1924.

En los años 60 y 70, era común ver los domingos a cientos de jóvenes uniformados de caqui, botas  y cuartelera acudir a “marchar” para obtener la liberación de la Cartilla, que luego se exhibía como timbre de orgullo.

En instalaciones militares y navales recibían acondicionamiento físico, instrucción de orden cerrado, ética y legislación militar, y manejo de armamento reglamentario. Se juraba Bandera el 5 de Mayo. Todos acudían impecables ese día, y también el de la liberación.

Todos los jóvenes que liberaban sus cartillas integraban (como hasta ahora) las reservas del Ejército y la Marina. La Armada incluso llegó a tener Compañías del SMN integradas por voluntarios, que acudían a las sesiones de instrucción portando uniformes y sus grados honoríficos. Muchos optaron por darse de alta.

Los primeros conscriptos sí cumplían con el programa del SMN 

Sin duda, el SMN –que desde 1980 se realiza los sábados– ha perdido su esencia: ahora básicamente se trata de servicio social, el adiestramiento con armas pasó a segundo plano. Los conscriptos portan playera blanca, pantalón de mezclilla y gorra con las abreviaturas SMN. Además, gran número de jóvenes que llegan a los 18 años no cumple con el servicio gracias a que en el sorteo obtienen bola negra que los deja “en reserva”.

Quizás por eso la Sedena convoca ahora a obtener la liberación de la cartilla en tres meses en sus cuarteles (de lunes a sábado), otorgando a los interesados 130 pesos semanales. Consideramos que esta medida busca motivar a los jóvenes a abrazar la carrera de las armas, y servirá al Ejército como un primer filtro para seleccionar a quienes tengan aptitud y vocación para la milicia.

De hecho, la Ley del SMN también establece otra forma de liberación: servir en el Ejército o la Marina un año en filas. Hubo muchos que con esta intención ingresamos a las Fuerzas Armadas… y  nos quedamos toda una vida.

¡Feliz año 2014!

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Anexo "1"

Pasaporte para lo prohibido

Cuando somos adolescentes corremos prisa por llegar a la mayoría de edad. Lo que ahora es una urgencia por obtener la credencial del IFE, que demuestra que ya somos ciudadanos, antes lo era con la Cartilla del Servicio Militar Nacional.

Para los jóvenes de mi generación, tener la Cartilla era como poseer un pasaporte para lo ‘prohibido’ de aquel entonces: entrar al billar, a la cantina, al cine de ‘ficheras’ o… al burlesque. Sentirnos hombres, pues.

–¿Ya tienes cartilla, chamaco? –preguntaban quienes franqueaban la entrada a esos lugares.

Confieso que nunca necesité de mi Cartilla. Me bastó con la credencial de la Armada, como hasta la fecha.

Recuerdo que todo el trámite para obtener la Cartilla lo hicieron por mí en la Escuela de Grumetes de la Armada, en Veracruz. Todos éramos anticipados, pues teníamos entre 16 y 17 años.


Un día nos llamaron a cada  uno, firmamos el documento, estampamos la huella y nunca más volví a verla sino hasta 1994 cuando, comisionado en la Secretaría de Marina, la solicité y me la entregaron liberada… habían pasado 21 años desde que llegué “solo un año para liberarla”.

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Nota: Publicado el 3 de enero de 20114 en mi columna Acaecimientos, en el periódico Milenio Novedades, y en la página SIPSE.com