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viernes, 25 de agosto de 2017

Tender la cama

Si quieres cambiar al mundo, comienza por tender tu cama cada mañana.



Almirante William H. McRaven, durante su discurso, en 2014. (YouTube)

Por: Daniel Uicab Alonzo
En ocasiones nos llegan mensajes que son lecciones de vida, algunas de las cuales aprendimos en nuestro derrotero y que siguen vigentes en esta época de grandes y vertiginosos avances. Es el caso del discurso del almirante de EU William H. McRaven, en la graduación de la Generación 2014 de la Universidad de Texas, de donde fue alumno destacado.

Con el título “10 lecciones para cambiar al mundo”, McRaven centró su mensaje sobre su adiestramiento como Navy Seal. La primera lección se refiere a una labor tan sencilla, pero que puede ser decisiva en la vida de quien la practica.

“Si quieres cambiar al mundo, comienza por tender tu cama. Cada mañana, durante el entrenamiento SEAL, mis instructores, que en esa época eran todos veteranos de la guerra de Vietnam, se presentaban en nuestro dormitorio y lo primero que revistaban era tu cama. Si la tendías bien, las esquinas estarían dobladas en cuadro, las cobijas totalmente ajustadas, la almohada centrada bajo la cabecera y la cobija extra doblada pulcramente a los pies de la cama.

“Era una tarea sencilla, la más mundana que existe. Pero cada mañana debíamos tender la cama a la perfección. Parecía un poco ridículo en ese entonces, especialmente si lo veías bajo la perspectiva de jóvenes que aspiraban a ser guerreros de verdad, SEALs curtidos en la batalla. Pero la sabiduría de este simple acto me ha sido demostrada una y otra vez.

“Si tiendes tu cama cada mañana, habrás realizado la primera tarea del día. Te dará una pequeña sensación de orgullo y te dará el empuje necesario para completar la siguiente tarea y la siguiente y la siguiente. Al final del día, esa tarea realizada se habrá convertido en muchas tareas completas. Tender tu cama también reforzará el hecho de que las cosas pequeñas de la vida realmente importan.

“Si no puedes hacer bien las cosas pequeñas, nunca podrás hacer bien las cosas grandes. Y si, por pura casualidad, tienes un día miserable, llegarás a casa y encontrarás que tu cama está tendida –una cama que tú tendiste-. Una cama bien tendida te dará la seguridad de que el mañana será mejor”.

El almirante de cuatro estrellas, William McRaven, uno de los más experimentados antiterroristas de EU, se retiró de la Marina el 28 de agosto de 2014, después de más de 37 años de servicio, y su mensaje (que pueden consultar en la dirección: https://youtu.be/0b7G30btz-0) ha recibido más de cuatro millones de visitas en YouTube.

Anexo "1"

"El baño donde se podía comer"


Además de las camas bien tendidas, en la Escuela Escala de Mar del Centro de Capacitación de la Armada, en Veracruz, la pulcritud de las instalaciones eran de gran importancia. En 1985, el entonces director, capitán de navío Jorge Adolfo Vega Camacho, cada lunes llegaba a pasar revista y una de sus frases que le escuché al revisar los baños era: "este lugar siempre debe estar tan limpio que incluso puedan venir a comer aquí". Y así lo manteníamos, igual que el comedor y los dormitorios, con las camas bien tendidas, incluso sujetas las sábanas con "seguros" para mantenerlas bien estiradas.
Como dice el mensaje de arriba, esos pequeños detalles, a veces insignificantes, son parte de la disciplina en la Marina y el Ejército para implantar buenos hábitos que a la postre forman el carácter para realizar grandes acciones que quizá no cambien al mundo, pero sí nuestro estilo de vida. En efecto, las cosas pequeñas de la vida realmente importan.

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Agradecimiento especial al Teniente de Navío. Int. Ret. Jorge Daniel Puc Balam, por habernos compartido el discurso del que fue tomado este mensaje.
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Publicado en el periódico Milenio Novedades y el sitio web SIPSE.com.

viernes, 14 de julio de 2017

"No me eche inglés", secretario

 
Por Daniel Uicab Alonzo
Soy de la generación que se formó con el Plan para el Mejoramiento y la Expansión de la Educación Primaria (o plan de 11 años) impulsado por Adolfo López Mateos en México. Los niños de aquel entonces aprendimos, y bien, a leer y escribir correctamente nuestro idioma, el español; a conocer la historia e identificar a nuestros héroes; memorizamos las fechas históricas y sabíamos a qué hecho se referían; trazábamos y elaborábamos figuras geométricas; en matemáticas calculábamos raíz cuadrada y cúbica en los cuadernos, no en calculadora.

Los niños de primaria de los años 60 tuvimos maestros comprometidos con la enseñanza y que amaban su profesión; eran nuestros guías y ejemplos, bien preparados, respetados, y sí reprobaban a sus alumnos, no como ahora que literalmente se prohíbe hacerlo… y ahí están las consecuencias de nuestro rezago educativo.

Por cierto, ya teníamos entre nuestras materias Civismo, en los libros de La Patria, que complementaba lo que en casa nos enseñaban nuestros padres. En cuanto al inglés, llegaba en secundaria como una materia más. En suma, los niños egresábamos de primaria bien preparados para la secundaria o para la escuela de la vida quienes ya no podían continuar los estudios, porque en seis años aprendíamos a aprender.

Esta semana, un niño (Nuño) –ahora adulto – que no se formó en los años que refiero ni en una escuela pública, presentó el Plan para el Mejoramiento y la Expansión de la Educación Primaria, con el que se pretende implantar un cambio en la educación del país, uno más de los que no han podido cuajar: el inglés obligatorio en la educación básica, para que en 20 años todos los estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato hablen y escriban correctamente ese idioma.

Y no es mala idea ser bilingües, pero si el inglés "tiene que ser parte del derecho a una educación de calidad", como dijo el titular de la SEP, primero debe garantizarse que todos los niños egresen de primaria sabiendo leer y escribir bien, pues actualmente hasta los de nivel preparatoria tienen deficiencias en comprensión lectura, escritura y matemáticas, como comprueban los exámenes que se aplican; por eso se debe privilegiar el aprendizaje de nuestra lengua, así que, por lo pronto, "no me eche inglés", señor secretario.


Anexo "1"

Militares estudiando

 Hasta el siglo pasado se podía ingresar a las fuerzas armadas contando solo con la primaria, y años antes bastaba saber leer y escribir. Conocimos en nuestros primeros años en la Marina a varios maestres (sargentos) y oficiales que no tenían más que estudios básicos, pero algunos mandos daban facilidades para continuar los estudios y muchos aprovecharon la oportunidad. Me cuento entre ellos.
Ahora, el requisito mínimo para el Ejército y la Armada es secundaria, y hay muchas opciones para cursar carreras desde técnicas hasta profesionales. De hecho, es parte de la formación militar la preparación continua si se quiere escalar jerarquías y cargos mejor remunerados. El estudio no solo permite mayor conocimiento, sino también una mejor calidad de vida y amplía nuestro horizonte en la vida, aunado a la satisfacción personal de ser una persona preparada.
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Publicado en Novedades de Quintana Roo y el sitio web SIPSE.com, el 18 de julio de 2017.

viernes, 21 de marzo de 2014

Militares con VIH ganan una batalla

Por: Daniel Uicab Alonzo
La Cámara de Diputados –y con ello México– acaba de dar un gran paso en materia de derechos humanos al reformar la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (Issfam) para evitar que militares portadores de VIH sean dados de baja. 

El cambio fue impulsado por el presidente Enrique Peña Nieto en octubre del año pasado, dentro de un paquete de cinco iniciativas que envió al Congreso de la Unión.

El asunto no es nuevo. En su informe 2011 “VIH Sida y Derechos Humanos en México: el caso de los militares”, la CNDH advertía que las Fuerzas Armadas son un grupo altamente vulnerable a las infecciones de transmisión sexual y al VIH debido a factores como la edad, la movilidad y la cultura de riesgo, entre otros, y que la violación a su derechos humanos era la práctica común en la prueba de detección del Sida, comenzando por su aplicación obligatoria, contra la que señalan las normas internacionales.

Algunos militares fallecieron sin el cobijo de una ley que amparara a sus familias.

El Ombudsman nacional documentó en ese entonces quejas contra Semar y Sedena desde 1992, que derivaron incluso en la baja de militares seropositivos; soldados y marinos en esa condición eran estigmatizados al ser “obligarlos” a solicitar su baja o desertar, con lo que perdían todos sus derechos para ellos y sus familias. (En 2012, el Ejército admitió que tenía entre sus filas más de 230 soldados con VIH).

La CNDH emitió varias recomendaciones a la Marina y al Ejército para restituir a algunos elementos dados de baja, pero los titulares las incumplían al invocar la tabla de padecimientos del artículo 226 de la Ley del Issfam, que señala las causales de retiro del personal castrense, esto no obstante que la Suprema Corte de Justicia estableció en 2007 jurisprudencia sobre el tema, al señalar que la causa legal de retiro por inutilidad basada en la seropositividad a los anticuerpos contra el virus del VIH, sustentada en la Ley del Issfam, viola el artículo primero de la Constitución.

Ha sido un largo camino para llegar a la reforma avalada por unanimidad el pasado miércoles en la Cámara baja y que deroga el numeral 82 del artículo 226 tantas veces citado, para eliminar los estados de inmunodeficiencia de cualquier origen como causal de retiro en las Fuerzas Armadas. 

Sin duda es solo un paso, pero un paso importante en la protección de la dignidad de todo ser humano.

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Nota: Publicado en mi Columna Acaecimientos el 21 de marzo de 2014, en el periódico Milenio Novedades que se edita en Mérida, Yuc., y en el sitio web www.sipse.com

sábado, 29 de septiembre de 2012

Hace falta otro Gallardo

Por: Daniel A. Uicab Alonzo

Acotar el fuero militar demandan varios sectores del país. Legisladores dicen que una reforma al Código de Justicia Militar supone una manifiesta voluntad del Gobierno en su responsabilidad por el respeto, defensa y garantía de los derechos humanos, y el acatamiento a las obligaciones internacionales contraídas por el Estado Mexicano.

No es de ahora. Desde la creación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en 1990, se ha intentado penetrar esta cultura hasta las instituciones castrenses para reprimir los abusos de  militares, y más ahora que marinos y soldados han salido de sus cuarteles para sumarse a la lucha contra la delincuencia organizada.

En esta coyuntura, muchas voces exigen el retiro de las tropas de las calles arguyendo la inconstitucionalidad de involucrarlos en la lucha contra la delincuencia, pero ignoran, o pretenden ignorar, que las Fuerzas Armadas actúan para garantizar la seguridad interior y la defensa exterior del país, además de apoyar a la población civil en casos y zonas de desastre.

Recientemente, Human Rights Watch denunció la existencia de unos cinco mil casos de abusos cometidos por personal castrense y, esgrimiendo esta cifra, exige a la Suprema Corte de Justicia acotar el fuero y con ello llevar a juicios civiles a militares que cometan delitos de ese orden, algo que ya existe en el Código castrense. En eso están los ministros.

Sin embargo, poco se habla de un Ombudsman para las Fuerzas Armadas, porque también existen abusos al interior de las instituciones militares. Quien se atrevió a proponer esta figura, el general José Francisco Gallardo, fue encarcelado en 1993 acusado de delitos como malversación, destrucción de lo perteneciente al Ejército y enriquecimiento ilícito.

Gallardo fue liberado ocho años después, y en 2009 se postuló para dirigir la CNDH.

Hace falta otro Gallardo, o el mismo, para impulsar la creación del Ombudsman militar en paralelo a las reformas para acotar el fuero que tanto escozor causa a los civiles.

Nota: Publicado el 10 de agosto de 2012 en mi columna Acaecimientos, en el periódico Milenio Novedades, y en la página SIPSE.com