viernes, 12 de enero de 2018

Misiles y barcos

¿Es prioritaria la adquisición? Con esos recursos se podrían construir 19 universidades Politécnicas como la de Yucatán, que costó 100 mdp o se pueden renovar algunos buques. 


Es primera vez que México compra estos sistemas. (Foto de contexto: xataca.com.mx)
Fue “la de 8” de varios periódicos la semana pasada: “EU armará a la Marina con misiles”. Pero no era novedad, ya en agosto pasado, el periodista especialista en temas militares, Jorge Medellín, adelantó que el presupuesto para la Semar de este año prevé construir la Patrulla Oceánica de Largo Alcance (Pola) en que se instalarán los misiles que se adquirirán en 98.4 millones de dólares, unos 1,960 millones de pesos.
La primera de dos patrullas, de 105 m de eslora (largo), autonomía de 20 días (tiempo que puede navegar sin repostar) y velocidad de 25 nudos (millas por hora), se construyen en Holanda, y otras cuatro se botarán en los astilleros de Marina en Tampico y Salina Cruz.
Otro dato que pasó casi desapercibido, es que Estados Unidos adiestró a dos mandos de la Armada en el manejo de misiles terrestres Himars, en octubre de este año, en el marco del Ejercicio Multinacional “Dawn Blitz 2017”,  de lo cual informó la Semar. Así que sólo era armar el rompecabezas para concluir que el siguiente paso era la adquisición de misiles.
Según Medellín, la adquisición de armamento es coherente con los planes de proyección internacional del poder nacional y los proyectos de crecimiento tecnológico de la Semar. Y afirmó que la Marina “se está enfocando poco a poco en sus funciones inherentes y se va alejando de labores policiacas, de hecho regresará a los cuarteles antes que la Sedena”.
En un intercambio de mensajes, le comenté que con esos recursos se podrían construir 19 universidades Politécnicas como la de Yucatán, que costó 100 mdp, y pregunté cuántas escuelas primarias se podrían erigir con esos recursos. La respuesta fue que no era correcto extrapolar las agendas.
Plausible que se refuerce el poder naval de la federación, como se viene haciendo con más personal y mejor adiestrado, armamento y equipo de vanguardia, la renovación de aeronaves y buques porque, ciertamente, todavía navegan algunos ex dragaminas de la II Guerra Mundial que EU vendió a México a principios de los 70, convertidos aquí en guardacostas, hoy renombrados patrullas, y las sobrevivientes clase Azteca, de mediados de esa década.
Quizás esto me faltó puntualizar con el columnista porque di "la ciaboga" ante lo que advertí sería una discusión bizantina al mantener nuestras posiciones. 
(Comparto esta liga que abunda sobre el tema: http://bit.ly/2AOsqTV)

Anexo “1”

Poder de fuego
Entre el armamento que EU venderá a México se encuentran seis misiles RGM- L Harpoon Block II, 23 misiles tácticos Block II Rolling Airframe Missile y seis torpedos ligeros and MK 54 Mod 0. Con la venta se incluyen municiones, contenedores, partes, equipo de apoyo y el respectivo entrenamiento.
El Departamento de Estado de EU informó que la Agencia de Defensa y Cooperación en Seguridad (DSCA) notificó el 5 de enero al Congreso sobre la certificación necesaria para la venta de armamento militar procedente de Estados Unidos a México. Es la primera vez que México compra ese tipo de sistemas.
Solo como referencia, el Harpoon Block II es la evolución de un sistema de misiles anti-buque desarrollado por EU en 1977, es guiado por un radar en el que sigue la trayectoria de un crucero a nivel de mar para tener mejor efectividad. Puede alcanzar una velocidad máxima de 855 km/h y su peso es de 519 kg lanzado desde el aire y de 628 kg por un submarino.
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¿Qué sigue…?

viernes, 6 de octubre de 2017

Candil de la calle

Primero hay que atender las necesidades de la casa para luego asistir al vecino. Hacerlo a la inversa revela insensibilidad.


Casas derrumbadas por los sismos, en México. (Notimex)

Mientras en la capital del país aún se remueven los escombros de edificios derrumbados y en Oaxaca y Chiapas miles de personas duermen a la intemperie y se enfrentan a un futuro incierto a causa de los sismos del mes pasado, el canciller Luis Videgaray anunció el martes en Nueva York que México enviará ayuda para la recuperación de Puerto Rico tras el paso del huracán "María".

Para completar la metáfora del refrán "candil de la calle y oscuridad en la casa", el secretario de Relaciones Exteriores dijo que la asistencia a la isla caribeña será con técnicos de la Comisión Federal de Electricidad para ayudar a restablecer la red eléctrica que afectó el huracán. Muy bien, pero ¿y los cientos de oaxaqueños y chiapanecos que sobreviven en penumbras en algunas áreas afectadas?

No se trata de regatear la ayuda a otro país también golpeado por un fenómeno natural, pues es una forma de corresponder a la solidaridad que otras naciones nos han demostrado, como ocurrió el mes pasado en que varios grupos de rescatistas arribaron a México y la recepción de toneladas de ayuda en especie y aportaciones en efectivo. Sin embargo, nos parece que primero hay que atender las necesidades de la casa para luego asistir al vecino. Hacerlo a la inversa revela insensibilidad hacia quienes perdieron familiares, casa, empleo y casi hasta la esperanza.

Lo mismo sucede con los políticos que han armado un circo con la cacareada ayuda que "generosamente" darán al renunciar, como pretenden, a una parte de su financiamiento para ayudar a la reconstrucción y a los afectados por los temblores de septiembre, pues, además de que reaccionaron tarde, han tomado el tema como bandera porque lo que realmente buscan es captar votos para el proceso del próximo año. A la gente ya no la engañan.

Lo cierto es que quien ha dado muestra de mayor sensibilidad en estos momentos de aflicción es el sector empresarial, que ha ofrecido duplicar y hasta quintuplicar los apoyos que reciben para socorrer a la gente, y el gremio artístico, que se ha organizado mejor para canalizar la ayuda de forma más oportuna y eficaz hacia lo prioritario: la construcción de viviendas. Y todo ello, atinadamente, sin la intervención del gobierno.

Anexo"1"

Desaparecidos



Por cierto, luego del desafortunado incidente de la supuesta niña Frida en la derrumbada escuela Enrique Rébsamen de la Ciudad de México, los altos mandos de la Marina parece que volvieron a su cuartel general, pues ya no se les ha visto informando de las labores de rescate, si bien se ha dado paso a la remoción de escombros para entrar a la etapa de reconstrucción de los inmuebles colapsados. Lo bueno es que no se ha olvidado a los damnificados de Chiapas, Oaxaca y Morelos, hacia donde sigue fluyendo la ayuda recaudada en todo el país, vía buques de la Armada y por otros medios. Ahí hace falta de todo.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Frida, el cuento

El protagonismo dominó en esos momentos en que rescatistas y medios mantuvieron a la nación en vilo con la historia de Frida.


Almirantes Ángel Enrique Sarmiento Beltrán y José Luis Vergara Ibarra
ofreciendo disculpas, en conferencia de prensa, por el caso de la "niña Frida". 

El caso de la niña Frida, que pareció confrontar a dos altos mandos de la Marina, va más allá de una difusión dolosa que se tomó como símbolo en los primeros días posteriores al sismo del 19 de septiembre pasado. Sin minimizar el protagonismo de personas y medios que ávidos de la primicia exaltaron los hechos y soslayaron la objetividad, es exagerado afirmar que se dañó a la institución naval.

Sí llama la atención que los dos principales funcionarios después del titular de Semar, se turnaran en la escuela Enrique Rébsamen para informar de las labores de rescate, pues en 1985 (cuando el terremoto devastó gran parte de la capital), capitanes comandaron esas tareas, tan bien que a muchos les valió obtener la Medalla al Valor Heroico, pero no estaba en primera línea la plana mayor de la Armada, ¿como para qué?, me pregunto. Tal parece que el protagonismo dominó en esos momentos en que rescatistas y medios mantuvieron a la nación en vilo con la historia de Frida (luego Frida Sofía).

Y causa extrañeza la declaración en pleno escenario del derrumbe, el jueves por la tarde, del almirante Ángel Enrique Sarmiento Beltrán, pues según la página web de la Semar, el subsecretario efectuó el Curso de Comunicación y Periodismo "Cómo enfrentar y vivir con los medios". Sin embargo, visiblemente molesto desmintió la versión de la niña, aunque más tarde ofreció "una disculpa por la información vertida esta tarde donde afirmé que la Marina no contaba con los detalles de una supuesta menor atrapada en la zona".

Con más tablas, el almirante José Luis Vergara Ibarra inició sus apariciones públicas como jefe Comunicación Social de la Semar, cuando Ejército y Armada comenzaron a operar contra la delincuencia organizada. Ahí se veía al hoy oficial mayor leyendo partes y dando pormenores de la detención de los "más buscados", el mismo que dio detalles a Televisa de dónde se encontraba Frida y de la estrategia para llegar a ella, y que luego justificó: “En nuestro ánimo nunca ha estado el generar falsas expectativas…  hemos venido informando a los medios del desarrollo de estas labores, prácticamente en tiempo real”.


No se trata de justificar, pero a quienes han usado este desacierto de dos personas para denostar a la Marina les dejo estas palabras del periodista Ricardo Alemán, en su columna Itinerario Político del 24 de septiembre pasado: "... si bien conductores, reporteros y medios han culpado a la Marina del invento Frida, también es cierto que para que el cuento sea cuento se requieren dos; el creador de la narrativa y el que cree el cuento". 
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Publicado en el periódico Novedades de Quintana Roo.

viernes, 22 de septiembre de 2017

El general “incómodo”

Hizo lo que ninguno de su jerarquía: luchar por los menos favorecidos de las fuerzas armadas...

General brigadier Samuel Lara Villa, fallecido el 17 de septiembre de 2017
Por: Daniel Uicab Alonzo
Hizo lo que ninguno de su jerarquía: luchar por los menos favorecidos de las fuerzas armadas, principalmente los que están en situación de retiro, a pesar de que muchos lo ignoraron, criticaron, persiguieron y denostaron. Además, impulsó la justicia imparcial para militares procesados en los ámbitos civil y castrense. Y todas sus acciones, sin buscar beneficios personales.

Fundador el 21 de mayo de 1999 de la Federación de Militares Retirados “Francisco J. Múgica” (Femirac), fue citado al menos en dos ocasiones por el Ministerio Público Militar, acusado de injurias y difamación por publicar diversos artículos en la prensa, en donde discrepaba de la actuación de las Fuerzas Armadas.

Este general “incómodo”, en una entrevista en febrero de 2012, me comentó que había enviado dos cartas abiertas al Mando Supremo para exponerle la crítica situación que padecen los retirados, misivas que nunca merecieron respuesta. También dirigió una carta abierta a los secretarios de Defensa y de Marina, sin respuesta.

A través de la Femirac, integrada por personal del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, emprendió acciones nunca antes vistas en este sector tradicionalmente disciplinado a sus mandos, como realizar marchas y plantones en la Ciudad de México (la más reciente el 1 de septiembre pasado ante el Issfam) y cuestionar al presidente de la República. Todas estas acciones en el marco de la ley.

El origen y espíritu de la Femirac (cuyo lema es “Dejar de luchar es empezar a morir”) es pugnar por una mejor calidad de vida de marinos y soldados que cumplieron su servicio con la patria, sin visos políticos, pues, según sostenía su fundador, “todas las asociaciones militares afiliadas al PRI son para mantener controlado a ese personal”. Quizás por eso ha echado raíces con más de 25 delegaciones en varias ciudades, no como otras que aparecen y desaparecen o se mantienen como clubes de nostálgicos del poder, que se reúnen para tomar café, jugar dominó o recordar sus andanzas en la milicia añorando sus días de mando.

El general brigadier Samuel Lara Villa, quien sirvió 32 años en el Ejército y fue diputado federal en 1997, falleció el pasado 17 de septiembre a los 84 años de edad, en la Ciudad de México. Conocedor de los Derechos Humanos, ejerció la libertad de expresión siempre al amparo de la Carta Magna. La historia, no los mandos, lo juzgará.
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Publicado en Milenio Novedades.

viernes, 15 de septiembre de 2017

En desastres naturales, multiplicidad de medios

Las Fuerzas Armadas han demostrado capacidad para brindar auxilio expedito a la población en casos y zonas de desastre 


La Armada en Juchitán, Oaxaca, zona de mayor impacto del sismo. (Notimex) 

Por: Daniel Uicab Alonzo

Los recientes eventos naturales, huracanes y sismos, han puesto de manifiesto la capacidad del Ejército y la Marina para desplegar su multiplicidad de funciones y de medios para cumplir con una de sus principales misiones: ayudar a la población en casos y zonas de desastres. De ahí que no es casualidad que el Gobierno haya encargado a los militares encabezar las acciones para revertir los daños causados por el sismo de 8.2 grados Richter, principalmente, en Oaxaca y Chiapas.

Recordemos que luego del terremoto del 19 de septiembre de 1985, surgió la Comisión Nacional de Reconstrucción, con el objetivo de atender los daños ocasionados por los sismos, y el 6 de mayo de 1986 se creó el Sistema Nacional de Protección Civil, que ha sentado las bases de una cultura en la materia, lo que ha permitido mitigar los riesgos “estando alertas para responder con rapidez, oportunidad y eficiencia ante cualquier contingencia”.

Y es que las contingencias y desastres naturales siempre muestran dos rostros: el de la solidaridad de la población con las víctimas, y el de la ineficiencia de las autoridades civiles para actuar en tiempo y forma en las zonas afectadas, además de la corrupción.

Desde 1966 en que nació el Plan DN-III-E, el Ejército ha demostrado que es la única institución (junto con la Marina) capaz de proporcionar apoyo expedito con personal y equipo especializado. La Armada, con su Plan Marina, ha consolidado este binomio en su jurisdicción.

Sedena y Semar tienen la capacidad de realizar evacuación de personas, instalar y operar refugios, brindar alimentación y atención médica, restablecer las comunicaciones y efectuar vigilancia para evitar saqueos y pillaje. Mientras las autoridades civiles realizan reuniones informativas, hacen sobrevuelos y se toman la foto entregando ayuda, los soldados y marinos protegen los bienes de los afectados y reparten alimentos incluso en áreas de difícil acceso, en ocasiones a costa de sus vidas.

Para cumplir con esta misión, se movilizan tropas, buques y unidades terrestres hacia las áreas críticas; al personal le suspenden vacaciones y licencias y se restringen las franquicias. ¿Alguien se pregunta en esos momentos cómo la están pasando los familiares de los militares, que también son susceptibles de ser afectados?






Personal del Ejército atendiendo a damnificados en Oaxaca. (Notimex) 


Anexo "1"

1985, la tragedia que nos marcó


En ocasión de XXX aniversario de los sismos de 1985, publiqué en mi columna "Acaecimientos" del 18 de septiembre de 2015, lo siguiente:

El 19 de septiembre de 1985, como parte de nuestra formación como futuros oficiales, nos disponíamos a entrar a una conferencia en el auditorio ubicado en la planta alta del Centro de Capacitación de la Armada, en el puerto de Veracruz, cuando a las 07:19 horas percibimos el vaivén del histórico edificio. ¡Está temblando!, dijimos. No recuerdo cuántos segundos duró el temblor pero sí que fue intenso.

La conferencia se suspendió y al paso de los minutos y horas fuimos conociendo la magnitud de la tragedia que marcó un antes y un después para el país. Los compañeros con familia en el Distrito Federal intentaban en vano de tener noticias de ellos. Todos quienes vivieron el devastador terremoto de magnitud 8.1 grados, y sus réplicas, recuerdan esa fecha, aun si no estuvieron en la ciudad de México.

Unos trescientos inmuebles literalmente se desmoronaron ante el embate de la naturaleza, y otros quedaron escorados y con serios daños en sus cimientos y estructura, por lo que fueron demolidos más adelante. Como muchos, el vetusto y sombrío edificio de Azueta 9, sede de la Secretaría de Marina, tuvo que ser desocupado antes de ser derruido.

Oficialmente se reportó que el terremoto acabó con la vida de más de diez mil personas en la capital, aunque la heroicidad de miles de ciudadanos evitó que fueran muchas más las víctimas mortales. Al día siguiente y los sucesivos, los periódicos recogieron dramáticas imágenes de las tareas de rescate de quienes salieron a la calle a retirar escombros con sus propias manos.

La participación del Ejército y la Marina –como de otros cuerpos de seguridad– fue vital para atender la contingencia por el terremoto de septiembre de 1985. Numerosas imágenes en distintos medios dan cuenta de la ardua labor en la que participaron soldados y marinos junto a policías, rescatistas y ciudadanos.

En la Armada de México, el personal fue reconocido mediante la condecoración Operación “Rescate Capital 85”, y si bien casi solo se conoce a los almirantes, capitanes y oficiales que la recibieron, mucha gente de Clases y Marinería participó en esas tareas, a costa de sus vidas y brindando atención a los más necesitados en aquellos días aciagos para los capitalinos.
A ellos, la mayoría ya retirados, va nuestro modesto reconocimiento.
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