viernes, 21 de julio de 2017

La carrera de Peña

La más reciente participación del Presidente en una carrera atlética es una metáfora de su sexenio.

Enrique Peña Nieto participó en la carrera Molino del Rey (Notimex)

Por: Daniel Uicab Alonzo 
Al inicio de esta semana Enrique Peña Nieto dio la nota al participar en la carrera del Molino del Rey que desde hace siete años organiza el Estado Mayor Presidencial en las inmediaciones de la Residencia Oficial de Los Pinos y del Bosque de Chapultepec, más para lucimiento de su jefe que por conmemorar la efeméride de esa batalla que pocos conocen.

El aún joven mandatario -ayer cumplió 51 años- corrió los 10 kilómetros vistiendo short rojo y la playera con la frase “Mover a México” en la espalda, acompañado por su séquito de guaruras al mando del jefe del EMP, general Roberto Miranda, que le aguantó el paso. La carrera es una metáfora o conjunto de metáforas y analogías de lo que ha sido su administración.

El disparo de salida lo fue también para los aspirantes a suceder a Peña Nieto en Los Pinos, pero en esta ocasión no hay mucha tela de dónde cortar y entre los funcionarios que le acompañaron no se perciben presidenciables, sólo el recién destapado Federico de la Madrid, porque Miguel Angel Osorio Chong (por razones obvias) estuvo ausente.

A pesar de ser de corta distancia, la justa no es de velocidad sino de resistencia, y en esto hay que reconocerle a Peña su habilidad para sortear desde los escándalos del inicio de su administración, como la polémica Casa Blanca, hasta aprender a lidiar con Donald Trump, en una ríspida relación que se ha vuelto la de México y Estados Unidos.

El sprint final del que habló al finalizar la carrera sería su deseo de que ya termine pronto el sexenio, sabedor de los bajos niveles de aceptación con que llega a la meta y que no podrá revertir en poco más de un año, pues dicen los politólogos que el ocaso de los presidentes se inicia en el quinto año de gobierno, aunque Peña Nieto dijo que confía en cerrar bien su sexenio, fuerte, a paso acelerado y a marchas forzadas.

Y si bien el presidente mejoró su tiempo en casi un minuto, el camino recorrido en la carrera parece haber sido cuesta arriba, como lo ha sido su gobierno, que en los últimos tramos llega con un balance negativo en temas torales como la inseguridad, la corrupción y la economía.
Sí, Enrique Peña Nieto nos demostró que goza de buena salud, pero ¿y qué decimos de México?

Anexo “1”

Estar en forma


El ahora ex presidente Felipe Calderón también practicaba varios deportes como el futbol, la carrera o el buceo. A veces, el panista cambiaba el traje y la corbata por el short y las espinilleras para participar en la “cascarita” en Los Pinos. Pero eso también tiene sus riesgos, porque en 2011, en Cozumel, sufrió una caída al recorrer la isla en bicicleta.


En la Marina conocimos comandantes que gustaban del deporte, algunos muy exigentes en la condición física del personal y que literalmente “acosaban” a los gorditos para que se pusieran en forma. Entre ellos recordamos a los ahora almirantes retirados Enrique Ramos Martínez, fanático de los clavados, que en el barco impuso la natación en la rutina diaria; Jorge Mora Pérez, que participaba en las “retas” de basquetbol en Cencap; Víctor Sergio Martínez Plata, que siendo comandante del cuerpo de alumnos ahí mismo, todos los días corría y exigía buena condición a los alumnos; Casimiro Martínez Pretelín que siempre se mantenía en forma, a pesar de su andar desgarbado. A ellos muchos debemos el que nos mantuviéramos en los parámetros del peso-talla para la hora de los ascensos y para tener buena salud.



viernes, 14 de julio de 2017

"No me eche inglés", secretario

 
Por Daniel Uicab Alonzo
Soy de la generación que se formó con el Plan para el Mejoramiento y la Expansión de la Educación Primaria (o plan de 11 años) impulsado por Adolfo López Mateos en México. Los niños de aquel entonces aprendimos, y bien, a leer y escribir correctamente nuestro idioma, el español; a conocer la historia e identificar a nuestros héroes; memorizamos las fechas históricas y sabíamos a qué hecho se referían; trazábamos y elaborábamos figuras geométricas; en matemáticas calculábamos raíz cuadrada y cúbica en los cuadernos, no en calculadora.

Los niños de primaria de los años 60 tuvimos maestros comprometidos con la enseñanza y que amaban su profesión; eran nuestros guías y ejemplos, bien preparados, respetados, y sí reprobaban a sus alumnos, no como ahora que literalmente se prohíbe hacerlo… y ahí están las consecuencias de nuestro rezago educativo.

Por cierto, ya teníamos entre nuestras materias Civismo, en los libros de La Patria, que complementaba lo que en casa nos enseñaban nuestros padres. En cuanto al inglés, llegaba en secundaria como una materia más. En suma, los niños egresábamos de primaria bien preparados para la secundaria o para la escuela de la vida quienes ya no podían continuar los estudios, porque en seis años aprendíamos a aprender.

Esta semana, un niño (Nuño) –ahora adulto – que no se formó en los años que refiero ni en una escuela pública, presentó el Plan para el Mejoramiento y la Expansión de la Educación Primaria, con el que se pretende implantar un cambio en la educación del país, uno más de los que no han podido cuajar: el inglés obligatorio en la educación básica, para que en 20 años todos los estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato hablen y escriban correctamente ese idioma.

Y no es mala idea ser bilingües, pero si el inglés "tiene que ser parte del derecho a una educación de calidad", como dijo el titular de la SEP, primero debe garantizarse que todos los niños egresen de primaria sabiendo leer y escribir bien, pues actualmente hasta los de nivel preparatoria tienen deficiencias en comprensión lectura, escritura y matemáticas, como comprueban los exámenes que se aplican; por eso se debe privilegiar el aprendizaje de nuestra lengua, así que, por lo pronto, "no me eche inglés", señor secretario.


Anexo "1"

Militares estudiando

 Hasta el siglo pasado se podía ingresar a las fuerzas armadas contando solo con la primaria, y años antes bastaba saber leer y escribir. Conocimos en nuestros primeros años en la Marina a varios maestres (sargentos) y oficiales que no tenían más que estudios básicos, pero algunos mandos daban facilidades para continuar los estudios y muchos aprovecharon la oportunidad. Me cuento entre ellos.
Ahora, el requisito mínimo para el Ejército y la Armada es secundaria, y hay muchas opciones para cursar carreras desde técnicas hasta profesionales. De hecho, es parte de la formación militar la preparación continua si se quiere escalar jerarquías y cargos mejor remunerados. El estudio no solo permite mayor conocimiento, sino también una mejor calidad de vida y amplía nuestro horizonte en la vida, aunado a la satisfacción personal de ser una persona preparada.
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Publicado en Novedades de Quintana Roo y el sitio web SIPSE.com, el 18 de julio de 2017.

viernes, 28 de marzo de 2014

¿Niños soldados en México?

Por: Daniel Uicab Alonzo
La semana pasada entraron en vigencia nuevas normas para el reclutamiento en el Ejército y Fuerza Aérea mexicanos; entre ellas destaca la edad mínima para causar alta en la milicia, que ahora es de 15 años.

Se disminuyó un año la edad para el ingreso a planteles militares, pues antes de esta reforma los jóvenes eran admitidos a los 16 años y con estudios de secundaria, como cadetes para comenzar su formación en las Fuerzas Armadas.

El porqué de ese cambio radica en que la doctrina militar, el adiestramiento y la disciplina permean con mayor facilidad en muchachos jóvenes. Así, el objetivo de la educación militar es fortalecer los valores y virtudes humanos y militares y desarrollar hombres y mujeres autodisciplinados.

Por otra parte, nada tiene de particular el que se alisten demasiado jóvenes. De hecho, los cadetes del Colegio Militar que murieron en 1847 defendiendo la patria, así como los de la Escuela Naval, en 1914, eran muy jóvenes, casi niños.  

Ceremonia de reconocimiento a mandos en el Cuartel General de la Armada,
 en la ciudad de México, el 27 de marzo de 2014. (presidencia.gob.mx) 

Esto nos recuerda que hace un par de años, cuando Chihuahua era rehén de la delincuencia, el gobernador César Duarte propuso enrolar en las Fuerzas Armadas a los millones de jóvenes que no tienen oportunidades de estudiar, ni opciones para trabajar.

Una buena idea, porque los sistemas educativos militar y naval ofrecen becas para que a la par de una preparación académica los jóvenes inicien su formación militar, y después de cumplir ciertos años de servicio tienen la opción de continuar la carrera de las armas o integrarse a la vida civil con un título profesional.

Así, la Marina y el Ejército son buenas opciones para los jóvenes, principalmente para aquellos cuyas familias no cuentan con recursos suficientes para pagarles una carrera. Lo más importante es que cuando egresan, automáticamente lo hacen con un empleo bien remunerado.


Me consta que la mayoría de los adolescentes están mejor cuando tienen un conjunto firme de reglas y límites y la disciplina para seguirlas. Esto puede constatarse en las escuelas militarizadas, donde para muchos recibir disciplina siendo jovencitos ha sido la clave para tener éxito como adultos.

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Nota del autor
Para saber más acerca de los planteles militares y navales, consultar: http://www.sedena.gob.mx  y www.semar.gob.mx

viernes, 21 de marzo de 2014

Militares con VIH ganan una batalla

Por: Daniel Uicab Alonzo
La Cámara de Diputados –y con ello México– acaba de dar un gran paso en materia de derechos humanos al reformar la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (Issfam) para evitar que militares portadores de VIH sean dados de baja. 

El cambio fue impulsado por el presidente Enrique Peña Nieto en octubre del año pasado, dentro de un paquete de cinco iniciativas que envió al Congreso de la Unión.

El asunto no es nuevo. En su informe 2011 “VIH Sida y Derechos Humanos en México: el caso de los militares”, la CNDH advertía que las Fuerzas Armadas son un grupo altamente vulnerable a las infecciones de transmisión sexual y al VIH debido a factores como la edad, la movilidad y la cultura de riesgo, entre otros, y que la violación a su derechos humanos era la práctica común en la prueba de detección del Sida, comenzando por su aplicación obligatoria, contra la que señalan las normas internacionales.

Algunos militares fallecieron sin el cobijo de una ley que amparara a sus familias.

El Ombudsman nacional documentó en ese entonces quejas contra Semar y Sedena desde 1992, que derivaron incluso en la baja de militares seropositivos; soldados y marinos en esa condición eran estigmatizados al ser “obligarlos” a solicitar su baja o desertar, con lo que perdían todos sus derechos para ellos y sus familias. (En 2012, el Ejército admitió que tenía entre sus filas más de 230 soldados con VIH).

La CNDH emitió varias recomendaciones a la Marina y al Ejército para restituir a algunos elementos dados de baja, pero los titulares las incumplían al invocar la tabla de padecimientos del artículo 226 de la Ley del Issfam, que señala las causales de retiro del personal castrense, esto no obstante que la Suprema Corte de Justicia estableció en 2007 jurisprudencia sobre el tema, al señalar que la causa legal de retiro por inutilidad basada en la seropositividad a los anticuerpos contra el virus del VIH, sustentada en la Ley del Issfam, viola el artículo primero de la Constitución.

Ha sido un largo camino para llegar a la reforma avalada por unanimidad el pasado miércoles en la Cámara baja y que deroga el numeral 82 del artículo 226 tantas veces citado, para eliminar los estados de inmunodeficiencia de cualquier origen como causal de retiro en las Fuerzas Armadas. 

Sin duda es solo un paso, pero un paso importante en la protección de la dignidad de todo ser humano.

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Nota: Publicado en mi Columna Acaecimientos el 21 de marzo de 2014, en el periódico Milenio Novedades que se edita en Mérida, Yuc., y en el sitio web www.sipse.com

domingo, 16 de marzo de 2014

Un cuento sobre Pemex

Por: Daniel Uicab Alonzo

Eran los primeros años de la década de los 70. Gigantescos buques-tanques de Pemex fondeaban en la base naval de Icacos, en Acapulco, casi besando la playa para descargar en un par de días sus miles de toneladas de combustibles mientras emergía su impresionante ‘obra viva’. 

Los veíamos desde nuestros guardacostas de la Armada, con “envidia de la buena”. Muchos deseaban embarcarse en alguno de esos buques petroleros que entonces llevaba nombres de presidentes: Guadalupe Victoria, Abelardo L. Rodríguez, Lázaro Cárdenas, y cuyas tripulaciones integraban una veintena de marinos.

Cien mil pesos –se decía– costaba una plaza en Pemex, que se recuperaban en un par de años, por los sueldos privilegiados y otras prestaciones a los trabajadores, que se mantienen a la fecha. Varios buzos de la Primera Compañía de Trabajos Submarinos, e incluso ingenieros mecánicos navales egresados de la Heroica Escuela Naval escucharon el canto de las sirenas y migraron a Pemex (otros lo hicieron a la CFE) en busca de mejor futuro. Lo paradójico: ahora la Marina construye barcos para Petróleos Mexicanos.

Gigantescos buques de Pemex fondeaban en los puertos.

Eran tiempos del presidente Luis Echeverría Álvarez; Antonio Dovalí Jaime dirigía la pujante paraestatal, y Joaquín Hernández Galicia “La Quina” estaba en el apogeo de su poder al frente del sindicato petrolero fundado en 1935, poder que le duraría solo un par de sexenios más.

Por esos años, Pemex despuntaba como la empresa que aportaba mayores recursos a la nación. Apenas en 1971, el pescador Rudecindo Cantarell había descubierto una mancha de aceite que brotaba en el mar de Campeche. “Ocho años después, la producción del pozo Chac marcaría el principio de la explotación de uno de los yacimientos marinos más grandes del mundo: Cantarell”.

Años después, con el ‘boom’ petrolero, José López Portillo nos exhortaría a prepararnos para administrar la abundancia del oro negro… que nunca llegó. Lo que sí llegó fue el escándalo de su amigo Jorge Díaz Serrano, acusado de un fraude por 35 millones de dólares por haber comprado dos buques-tanques con un sobreprecio durante su gestión al frente de Pemex… y la paraestatal siguió siendo el arca abierta y la caja chica del Gobierno y de sus directores...

Todo lo anterior son acaecimientos, registros de la historia, anécdotas; lo que dicen hoy Emilio Lozoya Austin, y otros funcionarios del Gobierno, de que Pemex no está implicado en el mega fraude de Oceanografía, ése es el cuento.