domingo, 2 de septiembre de 2012

Una oportunidad para los ninis


Por: Daniel A. Uicab Alonzo

No logro entender la existencia de los jóvenes que ni estudian ni trabajan, llamados "ninis". Somos de una generación forjada en la cultura del esfuerzo, en una época donde desde niños aprendimos la importancia del trabajo y valoramos el potencial del estudio. No pocas veces en la pobreza se abren buenas oportunidades.

Es fácil culpar a las instituciones de la falta de oportunidades para la juventud, pero cada cual debe buscar esas oportunidades, tocar puertas hasta encontrar lo que se busca. Hace unos días se dio a conocer que la UNAM rechazó a más de 60,000 aspirantes, y un investigador de la UAM aseguró que un buen contingente de ellos será parte de los llamados ninis.

Ceremonia de Graduación en el Centro de Capacitación
de la Armada de México, en julio de 2012. (semar.gob,.mx)
Bueno, hace tres o cuatro décadas también había muchos jóvenes que dejaban truncos sus sueños de ser profesionistas; bien porque fueron rechazados o porque eran de familias donde la prioridad era la alimentación, pero no se convirtieron en ninis. Ahora mismo hay muchos jóvenes que estudian y trabajan para contribuir al gasto familiar, y madres solteras que con esfuerzo sacan adelante a sus hijos.

Pero hay una buena opción para estos muchachos que ni estudian ni trabajan: las escuelas militares. Muchos han encontrado en esos planteles del Ejército y la Armada una forma de vida, una carrera de éxito y futuro promisorio.

También quienes han concluido una carrera y no encuentran empleo pueden tener una oportunidad de labrarse un mejor porvenir formando parte de esos institutos en donde se ofrece una gama de carreras, oficios y especialidades.

Precisamente es en el Ejército y en la Marina donde mejor se puede ejemplificar esa cultura del esfuerzo, porque hay una vinculación estrecha entre educación continua y desarrollo profesional.

Aquí están los links para quienes deseen conocer más y no seguir formando parte de la legión de "ninis": http://www.sedena.gob.mx y http://semar.gob.mx.

NOTA: Publicado en mi columna Acaecimientos, en el periódico Milenio Novedades y en la página web SIPSE.com, el 25 de julio de 2012.

domingo, 12 de agosto de 2012

La cuarta estrella

Por Daniel A. Uicab Alonzo

El general de división en retiro Tomás Ángeles Dauahare, arraigado desde hace más de dos meses por presuntos nexos con la delincuencia organizada, considera que la persecución en su contra es para eliminarlo de la sucesión en la Sedena. Ha descartado que vaya a ser el sucesor de Guillermo Galván, aunque se le mencionaba como gente cercana a Enrique Peña Nieto.

Y no es que un retirado sea inelegible para ser secretario en las Fuerzas Armadas. Luis Echeverría reincorporó al almirante Luis M. Bravo Carrera, en 1970, para encabezar a la Marina. Tampoco es obligatorio tener el más alto rango, ya que Vicente Fox designó al vicealmirante Marco Antonio Peyrot como titular de la Semar, aunque al tomar posesión lo ascendió a Almirante y le impuso las cuatro estrellas que distinguen a los almirantes y generales secretarios.

Las acusaciones contra Ángeles (ninguna comprobada hasta ahora) han ido desde lo inverosímil hasta lo ridículo. Un ejemplo es el señalamiento de que fomentaba el narcomenudeo cuando dirigía el Colegio Militar en la década de los noventa, lo que han desmentido categóricamente el propio militar y la Sedena.

Y es que sólo a un civil se le puede ocurrir que en un plantel militar, y mucho menos en el Colegio Militar o en la Escuela Naval, se pueda dar una situación de esa naturaleza.

El general Ángeles ha dicho que le  hace sombra a sus pares en el activo (todos estuvieron bajo sus órdenes cuando fue subsecretario), esos sí, aspirantes a la cuarta estrella que se otorga al secretario de la Defensa.  ¿Será por eso?

Punteros
En la encuesta de Javier Ibarrola (fuerzas-armadas.com) siguen como punteros para encabezar el Ejército y la Marina el general  Luis Arturo Oliver Cen y el almirante José Santiago Valdez Álvarez, ambos jefes de Estado Mayor de sus respectivas secretarías.
Nota: Publicado el 20 de Julio de 2012 en mi columna Acaecimientos, en Milenio Novedades que se edita en Mérica, Yuc, y en la página web SIPSE.com.

sábado, 11 de agosto de 2012

¿Un yucateco para dirigir la Sedena?

Por Daniel A. Uicab Alonzo 

Un yucateco tiene altas posibilidades de encabezar la Secretaría de la Defensa Nacional. Se trata del general de División Luis Arturo Oliver Cen, oriundo de Progreso.

Por lo general, en las Fuerzas Armadas no se hace futurismo, el relevo de mando se hace en forma institucional y sin conflictos de autoridad, pero analistas de temas militares mencionan al progreseño, junto con otros de su misma jerarquía, como serio aspirante a relevar al general Guillermo Galván.

Una encuesta iniciada el pasado 18 de abril en el sitio www.fuerzas-armadas.com, de Javier Ibarrola, señala como puntero al general yucateco, quien el 20 de noviembre de 2009 fue ascendido a divisionario junto con, entre otros, Virgilio Méndez Bazán, comandante de la X Región Militar de Yucatán.

El sondeo acumula hasta este martes 582 votos, distribuidos así: Luis Arturo Oliver Cen, 371 votos (63.7%); Salvador Cienfuegos Zepeda, 111 (19.1%); Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, 84 (14.4%), y Augusto Moisés García Ochoa, 16 (2.7%)

Oliver Cen, de 63 años de edad, ingresó al Ejército en 1965, y desde el 16 de septiembre de 2010 es jefe del Estado Mayor de la Sedena.

Egresado del H. Colegio Militar, cuenta con una Maestría en Administración Militar por el Colegio de Defensa Nacional, y ha efectuado cursos en la Escuela de las Américas del Ejército de los Estados Unidos. Agregado de Defensa Militar y Aéreo Adjunto a la Embajada de México en Washington D.C., profesor en la Escuela Superior de Guerra, e instructor en la Academia Militar de West Point, entre otros.

Ha sido comandante de la 32 Zona Militar de Yucatán y de la VIII Región Militar, en Oaxaca, entre otros. Coordinador de Operaciones de la Fiscalía Especializada para Atención de los Delitos Contra la Salud, Dependiente de la Procuraduría General de la República, y coordinador de Operaciones de la Fiscalía Especializada para Atención de los Delitos Contra la Salud.

Hay otros generales con aspiraciones legítimas para dirigir la Sedena, incluso un recién retirado, pero la impecable hoja de servicios de Oliver Cen puede darle a Yucatán su primer secretario de la Defensa Nacional.

Nota: Publicado el 27 de junio de 2012 en mi columna Acaecimientos, en el periódico Milenio Novedades y en la página web SIPSE.com.

miércoles, 18 de julio de 2012

Como me ves te verás


Por Daniel A. Uicab Alonzo
"Como me ves te verás”, dice un refrán, y esto no deben olvidarlo los compañeros que se encuentran en el activo, pues al pasar a situación de retiro verán mermadas drásticamente sus percepciones. Los que quieran y puedan tendrán que seguir trabajando en el medio civil para completar para los gastos.

Plantón de militares retirados ante el Hemicilio a Juárez, en 2009. (Foto: Femirac)

Ante este panorama, no privativo de las fuerzas armadas, lo menos que podemos esperar los militares retirados de los que siguen en filas, es la solidaridad con nuestras demandas, algunas de las cuales enlisto a continuación y que, además, están plasmadas en la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas y otras normas:

1.- Pago oportuno cuando haya incrementos. Actualmente se nos cubre el aumento de haberes de retiro hasta el mes de noviembre, cuando ya se ha pulverizado por el aumento de precios en servicios y productos.

2.- Trato igualitario. Con esto me refiero al polémico aumento del 60 por ciento a quienes se retiraron con 30 años o más de servicio. Se logró se otorgara en forma proporcional a los que no habían llegado a ese rango. Este pago recién se vio reflejado en el mes de julio, pero sólo en 12 por ciento, será hasta 2016 cuando se perciba totalmente y, como bien dicen algunos compañeros, cuando ya no sirva más que para amortiguar la inflación.

3.- Servicio médico en cualquier instalación militar y subrogaciones sin condiciones. Un ejemplo. Un servidor radica en Mérida, y si requiere atención médica debe ir a Progreso donde se tiene un escalón de sanidad naval que carece de varios servicios, además del gasto que implica el traslado. En Mérida hay un Hospital Regional Militar, pero requiere de la petición del mando naval para brindar atención.

Se ha intentado hacer algo al respecto a través de las asociaciones de militares retirados, pero la mayoría de esas agrupaciones tiende a politizarse, lo cual decepciona a muchos de sus integrantes y acaban por desintegrarse. Un ejemplo de esto es la Federación de Militares Retirados (Femirac), que logró, hay que reconocerlo, el aumento al que me refiero en el punto 2, pero: a) ya quieren formar un partico político, b) alguien ya pidió cooperacha para “agradecer” el incremento.

En fin. Sin dejar de reconocer lo que ha hecho el general Samuel Lara Villa al frente de esa agrupación, no debemos dejar de señalar que se puede tergiversar el objetivo primordial de la Femirac.

Mérida, Yuc., 18 de julio 2012

lunes, 9 de julio de 2012

Ya lo superé


Por: Daniel A. Uicab Alonzo
Lo viví siendo un niño, en ciudad Nezahualcóyotl, entre 1969 y 1970. Día de elecciones. En una esquina de la avenida José del Pilar de la colonia Juárez Pantitlán; a las puertas de una fábrica de carriolas se instaló la casilla para votaciones. El candidato del PRI a presidente municipal era un hombre de apellido Barquín.

Ahí, en una soleada mañana de julio, un hombre rellenaba con votos (a favor del PRI, claro) la urna… y ni los "representantes" de la casilla ni alguno de los pocos ciudadanos que asistía a sufragar protestaba. Eran los tiempos en que se escuchaba la frase “para qué votamos si ya sabemos que va a ganar el PRI”. A mi corta edad no entendía bien a bien los términos “carro completo”, “operación carrusel”, “ratón loco” y otros eufemismos con los que se daba a entender las trampas de que se valía el partido tricolor para seguir en el poder. Por supuesto, no existía el IFE, las elecciones las organizaba el Gobierno, de ahí que era predecible la victoria de sus candidatos.



Instalación de casilla en Mérida, Yuc., el pasado 1 de julio de 2012. (SIPSE)

Ahora es diferente, el Instituto Federal Electoral, un organismo formado por ciudadanos y en el que participan representantes de los partidos, organizan y llevan a cabo las elecciones. No hay, por lo menos, ese relleno de urnas ofensivo que viví de niño, ni el carro completo del que se ufanaban los priistas; tampoco la corrupción rampante de servidores públicos.

Cuatro sexenios priistas los viví enrolado en la Armada, de Luis Echeverría a Ernesto Zedillo. Pasaron sin que cambiara del todo aquel partido hegemónico, avasallador en las elecciones, el que dejaba cada final de sexenio un país endeudado y con mayor desigualdad social, con políticos más ricos y muchos, muchos pobres.

Como civil me ha tocado ver más de cerca dos administraciones panistas. La primera, de Vicente Fox, perdida por su incontinencia verbal y sus desaciertos en política, además del protagonismo de su esposa Marta. A Felipe Calderón es temprano aún para juzgarlo; tengo para mí  que el juicio de la historia será positivo; después de todo, quien ha vivido más medio siglo puede tener algo de experiencia.

Yucatán es mi punto de comparación. Aquí, ganó la gubernatura el priista Rolando Zapata Bello, y la presidencia municipal de Mérida fue recuperada por el panista Renán Barrera Concha, lo cual permitirá que haya un equilibrio de fuerzas. No me gusta que Angélica Araujo llegue al Senado por la vía plurinominal, no obstante haber perdido en campaña y hacer, a mi juicio, un mal trabajo en Mérida. Hubiera preferido que nuestro representante fuera Felipe Cervera Hernández.

En cuanto a Enrique Peña Nieto, su triunfo representa el regreso del PRI al Gobierno. Ha dicho que no es un retorno al pasado, a ese PRI al que me he referido. Hay que darle el beneficio de la duda. Hoy tenemos instituciones sólidas que no le permitirán excesos al próximo Presidente.

En medio de todo esto, lamento que haya políticos que no sepan perder y que, por lo mismo, no podrán nunca disfrutar una victoria, si es que la tienen alguna vez. También lamento el que aún haya quienes le tengan fobia al PRI y a los políticos.

Yo he superado mi trauma de niño, puedo dormir tranquilo.

Mérida, Yuc., 9 de julio de 2010